Una persona puede pedirle a un asistente de inteligencia artificial que encuentre un producto dentro de un presupuesto determinado y dejar que el sistema haga buena parte del trabajo. El agente busca las opciones disponibles, compara sus características y recomienda cuál comprar. Incluso puede completar la operación si cuenta con la autorización necesaria.
Esta tecnología comienza a modificar el recorrido tradicional del comercio electrónico. La elección sigue en manos del consumidor, pero pasa a depender cada vez más de la información que procesa la IA y de los criterios que utiliza para ordenar las alternativas.
El informe global “The Commerce Revolution: Where East Meets West”, elaborado por NielsenIQ, identificó este fenómeno como uno de los principales cambios que atraviesa el consumo. El estudio sostiene que el denominado comercio agéntico reduce la distancia entre el descubrimiento de un producto y la compra.
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La IA reduce los pasos necesarios para comprar
El avance de estos sistemas coincide con una transformación en la forma de descubrir productos. Las redes sociales y las transmisiones de ventas en vivo ganaron espacio frente al comercio electrónico tradicional, mientras que los servicios de entrega rápida acortaron los tiempos de espera.
En Estados Unidos, el comercio social aumentó un 62,9% y el comercio rápido avanzó un 62,2%. Además, casi un tercio de los consumidores de los mercados occidentales compró un producto después de conocerlo mediante una plataforma social.

La tendencia alcanzó una escala mayor en Asia-Pacífico, donde cerca del 60% de los consumidores utiliza el comercio social o recurre a servicios de entrega inmediata. India representa uno de los casos más extremos. Ahí, el comercio rápido concentra alrededor del 80% de las ventas de productos de consumo masivo.
China, por su parte, cuenta con unas 10.000 dark stores. Estos locales permanecen cerrados al público y funcionan como centros de preparación de pedidos, una estructura que permite completar entregas en 30 minutos o menos en distintas zonas del país.
Las principales plataformas asiáticas reúnen el contenido y la compra dentro de un mismo entorno. También incorporan los pagos y la logística para que el usuario pueda completar la operación sin abandonar la aplicación. Según los datos incluidos en el informe, Asia-Pacífico concentra cerca del 55% del comercio electrónico mundial.
Este modelo impulsa una compra que muchas veces comienza sin una búsqueda concreta. El consumidor puede conocer una marca mediante un video o el contenido de un creador y terminar la operación dentro de la misma plataforma. Las recomendaciones automatizadas también influyen en ese recorrido al decidir qué productos aparecen primero.
Qué puede cambiar en el comercio electrónico argentino
En Argentina, el comercio electrónico de productos de consumo masivo alcanzó una participación del 9,1% durante 2025. El canal creció un 48% en valor frente al año anterior y sumó un punto porcentual de participación. Los datos muestran que las compras online dejaron de estar asociadas únicamente con promociones u operaciones ocasionales y comenzaron a ganar terreno en el abastecimiento cotidiano.

Las papas congeladas, por ejemplo, registraron un incremento del 151% en sus ventas por internet durante 2025. Las carnes y los quesos también estuvieron entre los productos perecederos que ampliaron su presencia en el canal digital. En Latinoamérica, el comercio electrónico de consumo masivo obtuvo una participación promedio del 8,4% y creció un 26% en valor durante el mismo período.
La aparición de los agentes de IA introduce otro criterio de competencia para las marcas. Estos sistemas necesitan información clara para determinar qué alternativa responde mejor a cada pedido. El precio y la disponibilidad influyen en la recomendación, al igual que las reseñas y los datos incluidos en la ficha de cada producto.
Una descripción incompleta o incorrecta puede dejar a una marca fuera de los resultados, incluso cuando cuenta con reconocimiento entre los consumidores. Si los agentes comienzan a intervenir con mayor frecuencia en las compras, las empresas también tendrán que convencer a los sistemas que comparan sus productos.
En Argentina, el comercio electrónico ya ocupa un lugar más importante dentro de las compras habituales. La llegada de los agentes de IA podría acelerar esa transformación y modificar qué productos terminan dentro del carrito.







