El cansancio ante el deslizamiento infinito de perfiles abrió la puerta a nuevas empresas tecnológicas. Known, 222 y Ditto captaron inversiones millonarias con una propuesta centrada en los encuentros presenciales. La mayor ronda llegó a US$ 10,1 millones, mientras que las otras startups consiguieron US$ 9,7 millones y US$ 9,2 millones, respectivamente.
Sus modelos buscan que los usuarios salgan de la pantalla y concreten una cita. Para lograrlo, utilizan inteligencia artificial, cuestionarios de personalidad y sistemas que organizan los encuentros. Algunas cobran por cada salida. Otras ofrecen una membresía mensual u organizan reuniones grupales en restaurantes.
El avance de estas empresas coincide con el desgaste de las plataformas tradicionales. Muchos jóvenes usan apps de citas, pero cuestionan el tiempo que requieren y la baja cantidad de encuentros que generan. Esa frustración resulta más visible entre los integrantes de la Generación Z, un público que atraviesa altos niveles de soledad pese a contar con múltiples canales de comunicación.
Un estudio de Cigna de 2025 indicó que el 67% de los jóvenes de la Generación Z declaró sentirse solo. Entre los millennials, el porcentaje alcanzó el 65%. Las nuevas startups encontraron allí una necesidad concreta y presentaron servicios que miden su éxito en función de las reuniones reales que consiguen organizar.
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Un modelo que cobra cuando la cita ocurre
Known nació en San Francisco por iniciativa de Celeste Amadon y Asher Allen, dos jóvenes que dejaron sus estudios en Stanford. La empresa reemplazó el formulario tradicional por una conversación inicial con inteligencia artificial. El sistema invita a cada usuario a hablar con naturalidad y utiliza esas respuestas para conocer sus intereses.

La plataforma muestra una sola persona compatible a la vez. Cuando ambos usuarios aceptan, los agentes de IA coordinan la primera cita. Cada participante paga US$ 15 por el encuentro.
El precio busca competir con las suscripciones mensuales de las grandes compañías. Un plan de Hinge puede costar entre US$ 30 y US$ 50 por mes, mientras que algunas opciones de Bumble oscilan entre US$ 40 y casi US$ 100. Known cobra cuando consigue que dos personas acuerden verse.
La empresa afirma que su tasa de ausencias es inferior al 1%. Ese número representa una ventaja frente a las conversaciones que se extienden durante días y terminan sin una reunión. La coordinación automática reduce los mensajes previos y define un lugar y un horario sin largas negociaciones.
El fondo Forerunner Ventures lideró en diciembre una ronda de financiación de US$ 9,7 millones para impulsar el crecimiento de Known. Los inversores apostaron por una estructura en la que los ingresos dependen del número de citas concretadas.
Cenas grupales y una ronda de US$ 10,1 millones
222 lleva la búsqueda de pareja a restaurantes, bares y espacios de entretenimiento. La startup organiza cenas a ciegas con seis participantes, que suelen dividirse entre tres hombres y tres mujeres. Antes del evento, cada persona completa un cuestionario que permite evaluar las afinidades.

Los usuarios no recorren perfiles. Reciben una reserva y conocen a su grupo cuando este llega al lugar. Cerca de una hora después del comienzo, la empresa envía una segunda ubicación. Allí pueden encontrarse con asistentes de otras reuniones organizadas por la plataforma esa misma noche.
Al finalizar, cada participante indica con quién le gustaría volver a verse. Puede expresar interés romántico o optar por una relación de amistad. Cuando hay coincidencia, 222 habilita el contacto. La información posterior también contribuye a mejorar el algoritmo interno.
La startup nació en 2023 dentro del programa de aceleración de Y Combinator. Sus fundadores, Keyan Kazemian, Danial Hashemi y Arman Roshannai, estudiaban en la Universidad del Sur de California y en la Universidad de California en Irvine cuando comenzaron el proyecto.

Las primeras pruebas se realizaron en una casa particular. Los participantes completaron encuestas, compartieron una comida y luego informaron qué conexiones deseaban continuar. Esa experiencia permitió comprobar si el aprendizaje automático podía anticipar la compatibilidad social sin transformar la reunión en un proceso rígido.
El servicio cuesta US$ 22,22 al mes e incluye acceso ilimitado a los eventos. La compañía también les cobra a los restaurantes y organizadores que participan en las experiencias. Los locales reciben grupos de jóvenes que ya decidieron salir y que cuentan con una reserva previa.
222 opera en 17 mercados y reúne a miles de usuarios cada semana. Nueva York es su principal plaza. La empresa genera ingresos anuales por varios millones de dólares y se acerca a un flujo de caja positivo.
Upfront Ventures encabezó en diciembre una ronda Serie A por US$10,1 millones. La inversión se consolidó como la mayor entre las nuevas compañías que buscan transformar la forma de conocer a las personas. Sus planes también contemplan reuniones sociales que no tengan una finalidad romántica.
Ditto conquista las universidades mientras Tinder y Bumble reaccionan
Ditto se concentra en estudiantes universitarios y utiliza los mensajes de texto como principal vía de contacto. La compañía nació en Berkeley en 2025, después de que Allen Wang y Eric Liu dejaron sus estudios para desarrollar el servicio.
Para ingresar, los usuarios deben registrarse con un correo electrónico universitario y completar un cuestionario. Cada miércoles reciben el perfil breve de una persona seleccionada. Cuando el interés es mutuo, Ditto envía un enlace para coordinar la cita y propone una hora y un lugar.

La experiencia se parece a la recomendación de un amigo. No existe un catálogo abierto ni una secuencia permanente de perfiles. La plataforma prepara una presentación semanal y deja que ambas personas decidan si quieren conocerse.
Ditto cuenta con cerca de 150.000 usuarios en instituciones como Berkeley, UCLA, la Universidad del Sur de California y la Universidad de Michigan. También opera en la Universidad de California en San Diego y en la Universidad de Texas en Austin.
El servicio todavía es gratuito. Sus usuarios dijeron que aceptarían pagar entre US$ 15 y US$ 20 por cita, según datos de la empresa. Esa posibilidad podría convertirse en una fuente de ingresos a medida que la startup avance con su expansión.
La firma recaudó US$ 9,2 millones en febrero. Luego del anuncio, su número de usuarios se multiplicó por cinco. Durante las vacaciones, cuando muchos estudiantes dejan el campus para realizar prácticas laborales, la compañía prueba un sistema que conecta a las personas según la ciudad en la que se encuentren.
Los US$ 29 millones que recibieron entre las tres startups reflejan el interés de los inversores en esta nueva etapa del negocio. El dinero financiará la llegada a más ciudades y permitirá mejorar los sistemas de selección. También servirá para comprobar si los jóvenes aceptan pagar por una cita concreta en lugar de suscribirse a una que no garantiza resultados.








