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La red como software: qué deben evaluar los CIOs antes de invertir en APIs de red y 5G avanzado



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Las telcos buscan convertir sus redes en plataformas programables, con APIs, 5G avanzado, edge e identidad digital. Para los CIOs, el desafío será evaluar si estas capacidades generan ROI real, se integran con la arquitectura corporativa y pueden gobernarse sin sumar complejidad ni dependencia de proveedores.

Publicado el 28 de may de 2026

Mariano Tomás Ylarri

Periodista & COO de YCON



Ejecutivo observa desde una oficina una ciudad conectada con líneas digitales, imagen que representa APIs de red, 5G avanzado y servicios telco empresariales.
La evolución hacia redes programables abre una nueva discusión para los CIOs: cómo integrar capacidades telco avanzadas en la arquitectura empresarial sin sumar complejidad ni perder control operativo.

Durante años, las empresas miraron a las telcos con una lógica bastante simple: cobertura, ancho de banda, precio, estabilidad del servicio y soporte. La conectividad era crítica, pero rara vez ocupaba el centro de la estrategia digital. Estaba en la base de la operación, no necesariamente en la mesa donde se discutían nuevos modelos de negocio.

Esa frontera empieza a moverse. El avance de 5G, la maduración de las arquitecturas 5G standalone, la aparición de APIs de red, el crecimiento del edge computing y la necesidad de monetizar inversiones millonarias impulsan a los operadores hacia una ambición mayor: dejar de vender solo conectividad para ofrecer capacidades de red como servicios digitales programables.

En otras palabras, la red empieza a comportarse más como software. Para el CIO, este cambio abre una discusión mucho más relevante que la de la velocidad de descarga. Si una aplicación puede consultar una API para validar un número móvil, detectar un cambio sospechoso de SIM, priorizar conectividad en una transacción crítica o activar baja latencia para una operación industrial, la red deja de ser un insumo genérico y pasa a formar parte de la arquitectura tecnológica del negocio.

Pero también aparecen preguntas incómodas: ¿qué valor genera?, ¿quién gobierna esas APIs?, ¿cómo se integran con cloud, ciberseguridad y datos?, ¿qué SLA se puede exigir?, ¿qué pasa con la privacidad?, ¿cuánto cuesta escalar?, ¿y qué tan fácil sería cambiar de proveedor si el modelo no funciona?

En América Latina, la discusión llega en un momento especialmente sensible. Según GSMA Mobile Economy Latin America 2026, las tecnologías y servicios móviles generaron US$ 600.000 millones para la economía regional en 2025, equivalentes al 8,6% del PBI, y podrían alcanzar US$ 700.000 millones hacia 2030

El mismo reporte proyecta que 5G alcanzará alrededor del 50% de las conexiones móviles en América Latina para 2030. Es decir, la oportunidad es grande. La madurez, desigual. Y ahí es donde el rol del CIO se vuelve decisivo.

De vender conectividad a vender capacidades de red

La industria móvil enfrenta una paradoja conocida: invirtió en redes cada vez más potentes, pero el negocio tradicional de conectividad no siempre captura todo el valor que esas redes habilitan. Para las telcos, el desafío es transformar infraestructura en servicios empresariales con mayor margen, mayor diferenciación y mayor cercanía a los procesos críticos de sus clientes.

IDC, por ejemplo, lo resume como un cambio estructural: la transformación de las telecomunicaciones ya no es teórica, sino estructural, financiera, operativa y cada vez más vinculada a soberanía digital.

Infografía sobre APIs de red y 5G avanzado, con un CIO frente a una ciudad conectada y un recuadro de criterios como ROI, integración, seguridad, SLA e interoperabilidad.
Las APIs de red prometen convertir la conectividad en una capa programable del negocio, pero los CIOs deben evaluar ROI, integración, seguridad, SLA, costos y riesgo de dependencia antes de invertir.

En su análisis posterior al Telco Forum 2026 de Barcelona, IDC identifica entre las grandes tendencias del sector el paso hacia modelos de network-as-a-platform, donde las capacidades de red se exponen como servicios para terceros.

La idea no es nueva, pero ahora empieza a tener más tracción por tres motivos. Primero, porque 5G standalone permite capacidades más avanzadas que las primeras redes 5G apoyadas en infraestructura 4G. 

Segundo, porque los estándares de APIs de red avanzan gracias a iniciativas como GSMA Open Gateway y CAMARA. Tercero, porque las empresas ya están acostumbradas a consumir infraestructura, software, seguridad y datos como servicios vía APIs.

La pregunta es si también estarán dispuestas a consumir la red de esa manera.

Qué significa “la red como software”

Hablar de la red como software no significa que la infraestructura física desaparezca. Antenas, espectro, fibra, core de red y data centers siguen siendo esenciales. Lo que cambia es la forma en que ciertas capacidades de esa infraestructura se exponen, se consumen y se gobiernan.

Una API de red permite que una aplicación empresarial utilice funciones de una red móvil sin tener que desarrollar integraciones específicas con cada operador. Por ejemplo: verificar si un usuario está asociado a un número móvil, consultar si hubo un cambio reciente de SIM, validar la ubicación aproximada, solicitar una mejor calidad de servicio para una sesión determinada o descubrir recursos de edge cercanos.

CAMARA, proyecto open source alojado en la Linux Foundation, por ejemplo, trabaja justamente en definir, desarrollar y probar APIs de red en colaboración con GSMA, con el objetivo de armonizar definiciones, facilitar documentación para desarrolladores y simplificar la integración entre aplicaciones y redes telco.

Ese punto es clave: para que una API de red sea útil a escala empresarial, no alcanza con que funcione en un operador o en un país. Tiene que ser interoperable, entendible para equipos de desarrollo y consistente en varios mercados.

En un artículo, McKinsey advierte que, sin estándares comunes y APIs que funcionen de manera fluida entre redes globales, los operadores difícilmente logren atraer a desarrolladores y empresas. 

La consultora estima que el mercado de APIs de red podría desbloquear entre US$ 100.000 millones y US$ 300.000 millones en ingresos vinculados a conectividad y edge para las telcos en los próximos años, pero también señala que una parte relevante de ese valor podría quedar en manos de hyperscalers, agregadores e intermediarios si los operadores no logran coordinarse.

Open Gateway: el intento de estandarizar la nueva capa telco

El movimiento más visible de la industria es GSMA Open Gateway, una iniciativa lanzada en 2023 para transformar las redes móviles en una plataforma global de APIs estandarizadas. 

En marzo de 2026, GSMA informó que 86 grupos operadores, que representan más de 300 redes y cerca del 80% de las conexiones móviles globales, estaban alineados alrededor de un marco común de APIs. También indicó que más de 60 socios de canal -incluidos hyperscalers, agregadores y proveedores de CPaaS- ya participan en la comercialización de estas capacidades.

El dato relevante para los CIOs no es solo la escala de la iniciativa, sino también el cambio de modelo. Open Gateway busca que una empresa pueda desarrollar una vez y desplegar en múltiples redes y mercados, una lógica parecida a la que hizo crecer a cloud y al software como servicio.

GSMA también informó que el ecosistema pasó de ocho APIs CAMARA iniciales en 2023 a más de 300 instancias comerciales de 20 APIs CAMARA en 65 mercados, con casos vinculados a prevención de fraude, Quality on Demand, movilidad, localización y edge discovery.

En América Latina, Brasil figura como uno de los mercados más interesantes a considerar. Claro, TIM y Vivo lanzaron servicios de APIs de red enfocados en seguridad digital y antifraude, incluyendo Number Verify, SIM Swap y Device Location; El lanzamiento se destaca como el primero de la región con soporte multioperador dentro de Open Gateway.

Para sectores como la banca, el fintech, el retail y el comercio digital, estas APIs no son una curiosidad técnica. Pueden convertirse en una capa adicional para reducir fraude, mejorar onboarding, proteger cuentas y disminuir fricción en la experiencia del usuario.

Qué deben preguntar los CIOs antes de adoptar servicios telco avanzados

El entusiasmo por las APIs de red puede ser peligroso si se las evalúa como una moda tecnológica. Para un CIO, la discusión debe empezar por el problema de negocio y, recién después, pasar por la solución.

Pregunta claveQué debería evaluar el CIO
¿Qué problema de negocio resuelve?Fraude, disponibilidad, latencia, experiencia de cliente, operación crítica, seguridad o automatización.
¿Hay ROI medible?Reducción de incidentes, menor fraude, mejora de conversión, ahorro operativo, reducción de tiempos o aumento de disponibilidad.
¿La API está estandarizada?Si responde a especificaciones comunes como CAMARA o si depende de una integración propietaria.
¿Funciona en los países donde opera la empresa?Cobertura regional, operadores participantes y consistencia del servicio entre mercados.
¿Cómo se integra con la arquitectura actual?Cloud, aplicaciones móviles, IAM, CRM, ERP, plataformas antifraude, data lakes, observabilidad y sistemas core.
¿Qué SLA ofrece el proveedor?Disponibilidad, latencia, soporte, tiempos de respuesta, penalidades y monitoreo.
¿Qué datos personales intervienen?Consentimiento, privacidad, residencia del dato, cumplimiento regulatorio y trazabilidad.
¿Qué riesgo de lock-in aparece?Dependencia de un operador, agregador, hyperscaler o plataforma CPaaS.
¿Quién gobierna el servicio?CIO, CISO, arquitectura, legales, datos, negocio y procurement.
¿Cómo se escala después del piloto?Modelo de costos, soporte regional, documentación, capacidades internas y gobierno operativo.

La pregunta más importante no es si la API funciona: es si puede convertirse en una capacidad empresarial gobernada, segura, medible y escalable.

5G avanzado: más que velocidad

La conversación sobre 5G en América Latina estuvo durante años demasiado centrada en la cobertura y la velocidad. Esa etapa fue necesaria, pero insuficiente. El valor empresarial de 5G aparece cuando la red puede ofrecer atributos diferenciados: baja latencia, confiabilidad, segmentación lógica, conectividad privada, edge y priorización para casos críticos.

Ericsson señala en su Mobility Report de noviembre de 2025 que la industria dio pasos importantes durante 2025 en el despliegue de 5G standalone, una arquitectura necesaria para soportar servicios de conectividad diferenciada. 

El reporte también indica que los proveedores de servicios están avanzando desde pruebas de concepto de network slicing hacia ofertas comerciales más específicas.

La misma fuente afirma que el 5G ya representa un tercio de las suscripciones móviles globales y que el tráfico de datos móviles creció 20% entre el tercer trimestre de 2024 y el tercer trimestre de 2025. En ese contexto, los operadores exploran oportunidades de monetización como conectividad diferenciada y modernización de IT empresarial con 5G.

Para un CIO, la pregunta no debería ser “¿tenemos 5G?”. La pregunta debería ser: ¿qué procesos de negocio requieren conectividad diferenciada y cuánto valor generan al obtenerla?

Casos de uso con mayor potencial en América Latina

La red programable no tendrá el mismo valor en todas las industrias. En algunos sectores puede ser una mejora marginal; en otros, una herramienta para reducir riesgo, automatizar procesos o habilitar nuevos modelos operativos.

IndustriaCasos de uso potencialesValor para el CIO
Banca y fintechSIM Swap, Number Verification, validación de identidad móvil, prevención de fraude transaccional.Reducir fraude, mejorar onboarding digital y disminuir fricción en autenticación.
Retail e e-commerceVerificación de usuario, pagos móviles, prevención de cuentas falsas, experiencia móvil priorizada.Mejorar conversión, reducir contracargos y proteger cuentas de clientes.
LogísticaGeolocalización, tracking, conectividad crítica, IoT, priorización de datos operativos.Mejorar visibilidad de activos, trazabilidad y continuidad operativa.
Industria, minería y energíaRedes privadas 5G, sensores, mantenimiento predictivo, video analítica, automatización en campo.Conectar operaciones críticas con mayor control, seguridad y disponibilidad.
SaludTelemedicina, monitoreo remoto, conectividad priorizada para servicios sensibles.Mejorar continuidad, experiencia del paciente y confiabilidad de servicios digitales.
AgroSensores distribuidos, conectividad en campo, monitoreo de maquinaria, datos climáticos y productivos.Llevar inteligencia operativa a zonas donde la conectividad sigue siendo una barrera.
Medios y entretenimientoStreaming, eventos masivos, transmisión en vivo, producción remota.Gestionar picos de demanda y experiencias digitales con mayor calidad.

El caso antifraude probablemente sea el más inmediato. Requiere menos imaginación que los escenarios industriales más avanzados y conecta con un dolor concreto: el crecimiento del fraude digital, la necesidad de validar la identidad y la presión por reducir la fricción en canales móviles.

En cambio, casos como network slicing, edge industrial o redes privadas 5G pueden tener más impacto en sectores intensivos en operación física, pero exigen mayor madurez, inversión, integración y capacidades internas.

América Latina: oportunidad grande, adopción desigual

La región ofrece un terreno propicio para esta discusión porque reúne tres condiciones: alta dependencia del móvil, crecimiento de los servicios digitales y fuertes desafíos en materia de seguridad, inclusión y productividad.

GSMA destacó en 2026 que América Latina atraviesa una nueva etapa de madurez digital, con 5G en expansión, la IA incorporándose a redes y servicios, y decisiones de inversión que definirán la competitividad futura.

También señaló que la industria móvil apoyó cerca de tres millones de empleos en la región en 2025, aunque todavía persiste una brecha de uso de internet móvil del 32%, asociada a factores como asequibilidad, alfabetización digital y desigualdad.

Este punto es importante: la red, como software, no debe leerse solo desde los grandes centros urbanos ni desde las empresas con mayor presupuesto tecnológico. En América Latina,cualquier estrategia telco avanzada convive con brechas de cobertura, diferencias regulatorias, presión de costos y niveles muy distintos de madurez digital entre países e industrias.

Para los CIOs regionales, eso implica una exigencia adicional. No basta con adoptar una solución que funcione en un mercado. Hay que entender si puede escalar en una operación distribuida, con múltiples proveedores, regulaciones locales, realidades de conectividad distintas y presupuestos más ajustados que en los mercados desarrollados.

El nuevo ecosistema: telcos, cloud, CPaaS e integradores

Las APIs de red no llegarán al CIO únicamente por el canal tradicional del operador. También aparecerán integradas en plataformas cloud, marketplaces, soluciones de identidad, herramientas antifraude, proveedores CPaaS, integradores de sistemas y aplicaciones verticales.

Ese ecosistema puede acelerar la adopción, pero también puede volver más complejo el gobierno.

ActorQué aportaRiesgo para el CIO
Operador telcoCapacidad de red, cobertura, acceso a funciones móviles y SLA de conectividad.Dependencia local, cobertura limitada, madurez desigual de APIs.
HyperscalerIntegración con cloud, marketplaces, herramientas de desarrollo y escala global.Mayor concentración tecnológica y dependencia de una nube.
Agregador de APIsAcceso simplificado a varios operadores y países.Capa adicional de costos, contratos y dependencia.
CPaaSIntegración con mensajería, identidad, comunicaciones y experiencia de cliente.Riesgo de fragmentación si negocio contrata sin gobierno de IT.
Integrador de sistemasImplementación en procesos corporativos y sistemas existentes.Dependencia de servicios profesionales y complejidad de mantenimiento.
Área de negocioIdentificación del caso de uso y medición del impacto.Shadow IT si adopta servicios telco sin arquitectura ni seguridad.

El CIO deberá evitar que la red programable se convierta en un nuevo frente de shadow IT. Si un área de fraude, pagos, marketing o logística contrata capacidades telco sin gobierno central, la empresa puede terminar con APIs críticas fuera del radar de arquitectura, seguridad, datos y continuidad operativa.

El riesgo de una nueva capa de lock-in

En los casos de Open Gateway y CAMARA, por ejemplo, su promesa radica en reducir la fragmentación mediante APIs estandarizadas. Pero el riesgo de dependencia no desaparece. Solo cambia de forma.

Una empresa puede quedar atada a un operador por cobertura, a un agregador por acceso regional, a un hyperscaler por integración cloud o a una solución antifraude que empaqueta capacidades telco dentro de su propia plataforma.

RiesgoImpacto potencialPregunta para el comité ejecutivo
Interoperabilidad incompletaEl caso funciona en un país, pero no escala regionalmente.¿Qué operadores y mercados soportan la API?
Costos variablesEl consumo crece con el volumen transaccional.¿Cuál es el costo por evento y el umbral de rentabilidad?
Dependencia contractualCambiar proveedor puede ser caro o lento.¿Existe una estrategia de salida?
Privacidad y datos personalesRiesgo legal, reputacional y regulatorio.¿Qué dato se consulta, dónde se procesa y con qué consentimiento?
SLA insuficienteLa API se vuelve crítica, pero no tiene garantías equivalentes.¿Qué compromiso operativo asume el proveedor?
Seguridad de integraciónUna API mal gobernada amplía la superficie de ataque.¿Cómo se controlan accesos, logs, auditorías y privilegios?
Falta de ownershipNadie es dueño del servicio de punta a punta.¿Quién responde ante una falla: IT, negocio, telco o integrador?

El peor escenario para un CIO no es que una API falle durante un piloto. Es que funcione lo suficiente como para volverse crítica, pero sin gobierno, métricas ni plan de continuidad.

Cómo medir el ROI de la red programable

El ROI de estos servicios no debería medirse mediante indicadores genéricos de conectividad. Cada caso de uso necesita una métrica de negocio asociada.

Caso de usoMétrica de ROI
SIM Swap / Number VerificationReducción de fraude, menor cantidad de cuentas comprometidas, baja de contracargos.
Quality on DemandMenos fallas en transacciones críticas, mejora de disponibilidad, mayor conversión.
Device LocationMenor fraude geográfico, mejor trazabilidad, reducción de falsos positivos.
Edge computingMenor latencia, procesamiento más rápido, reducción de tráfico hacia cloud central.
Network slicingGarantía de calidad para operaciones críticas, menor degradación en picos de demanda.
Redes privadas 5GMenor indisponibilidad operativa, más automatización, reducción de incidentes de conectividad.

La métrica debe definirse antes del piloto. Si el caso es fraude, hay que medir el fraude. Si es experiencia de cliente, hay que medir la conversión, el abandono o la latencia percibida. Si es una operación industrial, hay que medir disponibilidad, productividad, incidentes o tiempos de respuesta.

Sin esa disciplina, las APIs de red corren el riesgo de repetir un patrón conocido: pilotos prometedores que no llegan a escala porque nunca se conectaron con un dueño de negocio, un presupuesto recurrente y una métrica ejecutiva.

La pregunta incómoda: ¿valor real o nueva complejidad?

La red programable puede convertirse en una nueva capa del stack empresarial. También puede terminar como una colección de integraciones difíciles de justificar.

La diferencia dependerá menos del entusiasmo tecnológico y más de la calidad de la decisión. Los CIOs deberían mirar estos servicios con la misma exigencia con la que evalúan cloud, ciberseguridad, ERP, IA o datos, es decir, arquitectura, gobierno, seguridad, costos, proveedores, métricas y continuidad.

Hay una razón por la que la oportunidad resulta atractiva. Las empresas necesitan menos fricción en los canales digitales, más seguridad en la identidad, mejor conectividad para las operaciones críticas y mayor integración entre sistemas físicos y digitales. Las telcos, por su parte, necesitan captar más valor de sus inversiones en 5G y dejar de competir solo por precio y cobertura.

Pero el encuentro entre esas dos necesidades no está garantizado. Para que funcione, los operadores deberán hablar el idioma del CIO: casos de negocio, SLAs claros, documentación usable, cobertura regional, soporte empresarial, interoperabilidad, cumplimiento regulatorio y costos previsibles.

Qué debería llevar el CIO a la mesa de negociación

Antes de firmar un contrato o avanzar con un piloto, hay una lista mínima de preguntas que debería estar sobre la mesa:

PreguntaPor qué importa
¿La API responde a un estándar abierto o es propietaria?Define portabilidad y riesgo de dependencia.
¿Qué operadores la soportan en cada país?Determina si el caso puede escalar en América Latina.
¿Qué SLA tiene la API, no solo la conectividad?Evita confundir disponibilidad de red con disponibilidad del servicio.
¿Cómo se factura?Permite calcular TCO y evitar sorpresas por volumen.
¿Qué datos personales se procesan?Activa revisión legal, privacidad y compliance.
¿Quién administra credenciales y permisos?Reduce riesgo de abuso, exposición o acceso indebido.
¿Cómo se monitorea el servicio?Permite observabilidad, auditoría y respuesta ante incidentes.
¿Qué pasa si el proveedor deja de ofrecer la API?Obliga a definir plan de salida y continuidad.
¿Qué área de negocio captura el beneficio?Evita que el proyecto quede como experimento técnico.
¿Qué indicador decide si se escala o se cancela?Impide pilotos eternos sin decisión ejecutiva.

La conectividad también necesita gobierno

La red como software promete devolver a las telcos un lugar más estratégico en la conversación tecnológica empresarial. Pero para lograrlo no alcanzará con exponer APIs ni presentar el 5G avanzado como una nueva etiqueta comercial. Las empresas no necesitan más complejidad: necesitan capacidades que reduzcan fraude, mejoren disponibilidad, aceleren procesos, protejan clientes o habiliten modelos operativos que antes no eran posibles.

Para los CIOs de América Latina, la decisión será especialmente exigente. Deberán separar promesa de valor, piloto de escala y conectividad de arquitectura. También deberán negociar con un ecosistema más amplio, donde telcos, hyperscalers, CPaaS, agregadores e integradores competirán por ocupar una posición crítica en la operación digital de las empresas.

Si las APIs de red logran combinar estándares, cobertura regional, seguridad, buen soporte y métricas claras, pueden convertirse en una nueva capa del stack empresarial. Si no, corren el riesgo de quedar como otra promesa telco difícil de justificar ante el comité ejecutivo.

La pregunta ya no será si la empresa necesita mejor conectividad. La pregunta será si está preparada para gobernar la conectividad como software.

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